En febrero fue una ola que llegó y aunque la esperaba no sabÃa que tan fuerte iba a llegar, me arrastro hasta un lugar desconocido. Sólo querÃa que llegara la calma después de la tormenta. Y si llego.
Al principio me sorprendió un poco, no era lo que estaba esperando. Fue como ir al chapoteadero con googles, traje de buzo, oxigeno y con salvavidas; tan pronto como eso llegó, sentà que todo estaba mal ¿Te olvidaste de mi? ¿Qué es lo que quieres que haga? ¿Por qué todo esta tan tranquilo? ¿Debo de bajar la guardia?
Nunca me sentà tan abandonada, con tanta incertidumbre, con miedo a perder. Empecé a dudar de mi y de mis capacidades, de lo que soy. Supongo que no hay mejor manera de probar de que estás hecho que ante la adversidad y asà que mi prueba esta vez fue no ponerme a prueba y me descolocó como cualquier otra.
Tú siempre me das lecciones que nunca comprendo en el momento, pero al final traes claridad y es ahà dónde puedo ver lo que esperas de mi.
Ya no tengo miedo de perder y ya tampoco te tengo miedo a ti.
